23/10/2026
La transferencia de fluidos a temperaturas especialmente altas o bajas requiere soluciones diseñadas para responder a condiciones operativas específicas. En estas aplicaciones, el brazo de carga debe garantizar un funcionamiento fiable incluso en presencia de importantes esfuerzos térmicos, teniendo en cuenta los requisitos del proceso y la seguridad de los operarios.
Silea fabrica brazos de carga para aplicaciones de alta temperatura, de hasta +200 °C, así como soluciones criogénicas diseñadas para trabajar con fluidos a temperaturas de hasta −170 °C. Se trata de dos entornos diferentes que requieren tecnologías y soluciones técnicas específicas.
Aplicaciones de alta temperatura: calentamiento y aislamiento térmico
Cuando se transfieren fluidos a alta temperatura, es importante limitar las pérdidas de calor y contribuir al mantenimiento de las condiciones requeridas por el proceso. Para estas aplicaciones, Silea ofrece dos sistemas principales de calentamiento:
Trazado eléctrico: un sistema de calentamiento eléctrico instalado en el brazo de carga para mantener la temperatura requerida.
Camisa de vapor: una solución que utiliza la circulación de vapor en el interior de una camisa de calentamiento.
En ambos casos, el brazo de carga se aísla térmicamente para reducir las pérdidas de calor. El aislamiento también cumple una función de seguridad, ya que limita el riesgo de contacto accidental de los operarios con superficies a alta temperatura.
Aislamiento fijo o desmontable
La elección del sistema de aislamiento también depende de los requisitos de mantenimiento de la instalación. El aislamiento fijo, generalmente realizado con lana de roca y un revestimiento exterior de aluminio o acero inoxidable, es la configuración más habitual.
Como alternativa, se puede utilizar un aislamiento desmontable, que permite retirar y volver a colocar fácilmente el material aislante. Esta solución resulta especialmente útil en las articulaciones, ya que facilita el acceso a los componentes durante las operaciones de inspección y mantenimiento.
Aplicaciones criogénicas: funcionamiento fiable hasta −170 °C
Las aplicaciones criogénicas presentan requisitos diferentes. En este caso, el brazo de carga no genera frío, sino que está diseñado para funcionar correctamente a las temperaturas previstas por la instalación, que pueden alcanzar los −170 °C.
Para trabajar en estas condiciones, Silea utiliza soluciones técnicas específicas, empezando por las juntas de las articulaciones giratorias. Se trata de tecnologías procedentes de la industria aeroespacial, diseñadas para garantizar el correcto funcionamiento de los componentes incluso a temperaturas extremadamente bajas.
Circulación de nitrógeno gaseoso para prevenir la formación de hielo
La diferencia entre la temperatura del ambiente exterior y la del interior del brazo puede favorecer la formación de condensación. En las aplicaciones criogénicas, la humedad puede congelarse y provocar acumulaciones de hielo que pueden comprometer el funcionamiento de los componentes y causar daños.
Para prevenir este fenómeno, el brazo debe estar equipado con un sistema interno de circulación de nitrógeno gaseoso, que contribuye a eliminar posibles restos de humedad y a reducir el riesgo de formación de hielo.
Estas aplicaciones también pueden incorporar aislamiento térmico. Sin embargo, su función es diferente a la del aislamiento utilizado en aplicaciones de alta temperatura: su principal objetivo es proteger al operario frente al contacto accidental con superficies extremadamente frías, en lugar de contribuir a mantener la temperatura del producto.
Soluciones diseñadas según las condiciones operativas
Desde las aplicaciones de alta temperatura hasta las criogénicas, la transferencia de fluidos requiere una evaluación cuidadosa de las condiciones operativas, los sistemas de calentamiento y gestión térmica, los materiales y las soluciones de seguridad y mantenimiento.
Por este motivo, Silea desarrolla configuraciones personalizadas de brazos de carga, adaptadas a las necesidades específicas de cada instalación y a las características del fluido que se va a transferir.